A través de un puñado de canciones de la tradición popular aragonesa, La Chaminera pone su punto de mira en situaciones y sensaciones cotidianas relacionadas con el hecho de ser mujer. Canciones de peregrinaje, de matrimonios concertados, de besos y de amores, de picaresca, de juegos, la vida misma, al fin y al cabo. Cinco intérpretes en escena, con casi una treintena de instrumentos musicales.